05 agosto 2007

¿Palabra de Dios?

Acabo de leer una noticia que me ha sorprendido, aunque a estas alturas me sorprendo de mi sorpresa. El obispo de Vitoria ha criticado el "laicismo beligerante que hay contra la clase de religión".

¿Laicismo beligerante? Según la RAE, el laicismo es la doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa. Es decir, define la libertad del estado frente a la religión.

¿Libertad beligerante? La RAE define beligerante como combativo. ¿Libertad combativa? ¿Hm?

Hasta el año pasado, el Estado financiaba a la Iglesia con el dinero de todos, y no sólo de los que así lo quería voluntariamente. Eso, a pesar de que desde 1978 el Estado es laico. ¿Laico? Será en el papel... La Iglesia aprovecha su situación privilegiada respecto a cualquier otra asociación del país (por el acceso al público a través de sus miles de púlpitos) para hacer política. ¿He dicho política? ¿No decía la RAE, hace unos renglones, que el laicismo defiende la independencia del Estado (la política) de la religión?

Vaya lío...

La Iglesia azuza a la gente desde los altares para protestar, por ejemplo, contra el matrimonio entre homosexuales. Matrimonio civil. ¿Acaso le estropea el negocio del matrimonio religioso? Debe ser que así lo creen, y ven peligrar su vida privilegiada y rica que esconden tras los austeros hábitos negros. Pero no, el matrimonio religioso no peligra con las bodas entre homosexuales, porque estas son civiles. Siento insistir en este punto. El que se quiera casar por la iglesia lo seguirá haciendo, y punto. Nada puede peligrar cuando aumentan los derechos de la gente y la sociedad se hace más justa. ¿Por qué los homosexuales no se pueden casar con quien quiera, si sí pueden los heterosexuales? Desde que este país es democrático la Iglesia ha ido perdiendo poder e influencia social, ¿no será eso lo que les asusta? ¿Pensarán que radicalizando el discurso van a captar adeptos?

Yo creo que se equivocan, pero también me molesta, a título personal, que una asociación privada trate de influir de esa manera sobre las decisiones de un Gobierno elegido democráticamente, facilitada su tarea por la enorme cantidad de sucursales que posee en propiedad, remanentes de un pasado que, visto lo visto, seguro que ellos consideran mejor.

A todo esto las declaraciones del obispo se producen en el marco de una nueva movilización de la Iglesia contra una decisión del Gobierno que han elegido los ciudadanos (ya sé que estoy pesado sobre este tema, pero es que parece que a los obispos se les olvida); esta vez protestan por la próxima impartición en las escuelas de la asignatura de Educación para la ciudadanía. Cualquiera podría pensar que, si protestan, "sus razones tendrán" (una forma de actuar sumisa y muy extendida en este país), es decir, que quizá esta asignatura perjudica de alguna manera a la religión católica y/o a sus fieles. Pero el borrador de la asignatura establece que ésta versará sobre la libertad y la responsabilidad en la toma de decisiones, los derechos del niño, el reconocimiento y aprecio de las diferencias de género, la expresión y el control de las emociones, la identificación de rasgos de diversidad cultural y religiosa, principios de convivencia establecidos por la Constitución y hábitos cívicos, entre otros. Esto en Primaria; en Secundaria se enseñará, entre otras cosas, sobre la dimensión humana de la sexualidad, Declaración Universal de los Derechos Humanos, respeto a las opciones laicas y religiosas de los ciudadanos, funcionamiento de los regímenes democráticos, y violencia, respeto y cuidado del medio ambiente, la circulación vial, el consumo racional y los conflictos del mundo actual, el pluralismo moral, instituciones democráticas, valores constitucionales, etc.

Yo no veo ningún perjuicio a la religión católica. Más bien unos contenidos acordes con la sociedad actual. El problema, como todo el mundo sabe, es que la introducción de la nueva asignatura es vista por la Iglesia como una estrategia para sustituirla por la asignatura antes llamada de Religión, refiriéndose únicamente a la católica, que al menos en mis tiempos se impartía en las escuelas públicas (las del Estado laico).

En fin. Lo peor de esto es que la mala imagen que da la Iglesia con su postura radical e impositiva puede afectar a tantas personas y organizaciones religiosas que viven su confesionalidad de forma natural y dialogante. Menos mal que siempre queda eso, el diálogo, frente a la cara de perro.

1 comentario:

Pé dijo...

Jo, tío. ¿Cómo pude perderme este magnífico post en su día? Es que se puede decir más alto pero no más claro.
Besitos.