21 marzo 2006

El paraíso de cada uno

"Paradise Now", de Hany Abu-Assad

Cuando mucha gente se pregunta si el paraíso existe, muchos otros simplemente sólo cuentan el tiempo que les queda para alcanzarlo. Pero, ¿acaso se cuestionan la utilidad de hacerlo, si supone sacrificar mucho más que tu vida propia, incluso más que las vidas ajenas que se pierden por los actos de fanatismo puntual?

La búsqueda del paraíso, tan antigua como las religiones, es absolutamente legítima, como innegable es que ha llevado a personas y sociedades a realizar actos completamente innecesarios, crueles y estúpidos durante siglos.

Desde hace más de medio siglo, Israel (estado constituído en 1948 tras un acuerdo de la ONU para formar un "hogar judío") y Palestina (estado no reconocido a nivel internacional, formado por dos territorios separados -Gaza y Cisjordania- y enclavados dentro de las fronteras de Israel) mantienen un conflicto bélico. El pueblo palestino lucha por una independencia que garantice sus derechos territoriales, el israelí por mantener su control y poder sobre dicho territorio, en especial sobre la ciudad sagrada de Jerusalén. El conflicto ha alcanzado en numerosas etapas niveles de crueldad y absurdez espectaculares, con ambas partes luchando por lo que creen legítimo, pero con medios muy diferentes: Israel haciendo uso de su innegable superioridad militar (adquirida en gran parte gracias al apoyo de los Gobiernos de Estados Unidos, persionados a su vez por el poderoso lobby judío presente en aquel país), y Palestina respondiendo a dicho poderío militar mediante acciones terroristas, en su mayor parte, inmolaciones. Las violaciones de los derechos humanos por ambas partes han sido constantes en estos años. Las Naciones Unidas poco han podido hacer a favor de la creación de un estado palestino, ya que los Estados Unidos, que tienen derecho de veto en la Organización, y por las razones antes explicadas, siempre han querido ejercer el papel de mediadores en el conflicto (sin éxito).

En Paradise Now, la película de Hany Abu-Assad que tanto éxito ha tenido (no exento de polémica, en especial en Israel y en Estados Unidos), se narra la historia de dos amigos palestinos elegidos para llevar a cabo el próximo atentado suicida en Israel.

El hastío provocado por toda una vida viviendo en la pobreza, oprimidos por el control de sus fronteras por parte de otro estado, educados en condiciones infames, con gran influencia de los líderes religiosos que casi siempre y durante años han ido fomentando un fanatismo religioso creciente, llevan a los protagonistas a aceptar con orgullo en encargo que les es otorgado. Por fin serán capaces de vengar el sometimiento al estado de Israel y la muerte de tantos compatriotas.


Pero la aparición de una tercera persona, hija de un mártir de la causa pero que ha visto la situación desde fuera de Palestina durante años, les hace ver que el favor que creen que hacen a la causa palestina los suicidas acaba traduciéndose en más daño a la misma a través de las salvajes represalias militares israelíes. Al conflicto bélico se añade un conflicto personal que hace tambalear las convicciones más firmes de los protagonistas, y la situación se resuelve de una forma inesperada, tensa, y quizá muy real.

Una película impresionante, en el sentido literal de la palabra, que ha ganado multitud de premios (premios del público y Amnistía Internacional del Festival de Berlín, Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa, nominación al Oscar en la misma categoría) y que vale mucho la pena ver para comprender multitud de facetas de este conflicto lejano y cercano. Ojalá ambas partes llevaran a la práctica el lema de la película: "A veces el acto más valiente es el que no se lleva a cabo".

Quién sabe si existe el paraíso, pero no vale la pena conseguirlo a cualquier precio.

2 comentarios:

Jabi dijo...

¿Consideras que el final es realista?
El requiebro final que hace, únicamente bajo la excusa de redimir el deshonroso papel paterno, no sé, no cuadra mucho.
Evidentemente era más fácil dejar que la película acabara de una forma más lineal, con lo que sólo caben dos posibilidades:
- Con el cambio el director nos quiere transmitir algo más (para lo cuál no estamos preparados, demostrado por nuestro desconcierto)
- Ese cambio le da un puntito más de interés al final de la película, sin mucho más detrás.
No sé, yo casi me quedo con lo segundo.
Ya lo hablaremos, un fuerte abrazo.

Wala dijo...

Hum Jabitxu, creo que quizá lo que no sea realista es que los dos suicidas se separen, hay una pizca de efectismo "sentimental" en ese punto. Me decanto por lo segundo también, pero no dejo de pesar que era una película necesaria y que, teniendo en cuenta las tremendas presiones que sufrió el equipo para acabarla (con éxodo de participantes incluido), podemos aceptar un pequeño toque de incertidumbre filmográfica... al fin y al cabo, ¿no estamos ya acostumbrados? :-) Abrazos